La importancia de poseer una mente abierta
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El Movimiento por la Democracia Participativa ante los Acuerdos de Paz
MDP El Salvador. Hace veinte años la guerra civil terminó política y militarmente, por primera v...

Reproducimos el último artículo escrito por Aquiles Montoya, economista marxista y férreo constructor de una visión salvadoreña sobre la Economía Solidaria, estudioso de las alternativas a la producción capitalista, muy claro de que el movimiento social y popular salvadoreño debe tener una apuesta por el poder.
SAN JOSÉ VILLA NUEVA - AQUILES MONTOYA. Siempre he manifestado ser un economista marxista y pienso que, en lo poco que me queda de vida, no encontraré una teoría que me permita comprender de mejor manera el capitalismo. Actualmente, hasta los más acérrimos enemigos de Marx, recomiendan su estudio para comprender la crisis actual del capitalismo. Pero si encontrara una mejor teoría, sin ninguna duda que la abandonaría, como abandoné la máquina de escribir por la computadora.
Ahora bien, lo antes dicho, no significa que yo sea marxista, porque eso del ¨marxismo¨, o del ¨socialismo científico¨, yo aún no lo alcanzo a comprender. Me explico. Si Stalin se declaraba marxista, y sus acciones se justificaban con el marxismo, yo, ciertamente no soy marxista. Como tampoco comparto las ideas políticas de Marx en cuánto al cómo transformar el capitalismo, por ejemplo, lo de la dictadura del proletariado. Aunque si comparto su ideal comunista. Pero ese ideal, esa utopía, no era exclusiva de Marx. También lo fue de los llamados socialistas utópicos: de Pruodon, de quien Marx, hasta se burló en su obra ·La miseria de la filosofía·, o de los anarquistas como Bakunin, y Kropotkin, cuyas ideas, cuyos planteamientos, deberían, al menos, conocerse. Al igual que los de Rosa Luxemburgo, en su lucha contra el reformismo de Berstein y los dirigentes de la socialdemocracia alemana.
MDP El Salvador. Hace veinte años la guerra civil terminó política y militarmente, por primera vez la oligarquía y su poder político se vieron ante la necesidad de negociar; el heroísmo de los combatientes del FMLN, la sangre sagrada de los mártires y la lucha de todos los hombres y mujeres del pueblo hicieron posible que la guerra de veinte años terminara con una serie de acuerdos sobre el régimen político.En realidad estos acuerdos terminaron con la guerra pero no abordaron el conflicto dentro del cual ésta guerra se gesto.
La guerra civil fue parte de un solo hilo histórico que da inicio con el levantamiento de Anastasio Aquino en 1832, pasa por el levantamiento de 1932 y culmina con la guerra civil de veinte años. El pueblo debe saber que toda negociación es posible siempre y cuando se construye la correlación de fuerzas que la hace inevitable y además cuando existen los interlocutores y, desde luego, cuando no aparece la derrota de ninguna de las partes. Estamos diciendo que la negociación sigue siendo un acto de fuerza y que hace veinte años se dieron en nuestro país las condiciones históricas, internas y externas, que hicieron inevitable los acuerdos políticos alcanzados.


















